Yo soy la oportunidad

¡Usted es la oportunidad de la empresa!

Cuando tú eliges a la empresa y no la empresa a ti.

¿Te han acosado los nervios al momento de buscar un trabajo? Te has preguntado "¿estaré al nivel que necesitan?", "¿seré la persona óptima para el empleo?".

La mayoría de las veces somos muy escépticos respecto de nuestro papel al momento de pedir trabajo y es recurrente que pensemos que difícilmente somos la mejor opción. Esto nos puede llevar a que nos malbaratemos como empleados o asociados, nos pongamos nerviosos y cometamos errores importantes dentro de nuestras entrevistas.

Hay algo que debemos saber. Si. Cuando buscamos empleo nosotros necesitamos trabajo, pero también es importante entender que las empresas requieren de empleados.

Por supuesto que una empresa requiere al personal tan capacitado como pueda. Busca a los mejores y espera lo mejor de aquel que ha contratado. Es por ello que nuestras acciones de búsqueda deben estar encaminadas a donde tenemos nuestras mejores posibilidades.

Prácticamente todos nosotros contamos con habilidades que nos diferencian de los demás. Tenemos gustos por distintas cosas, afición a ciertas actividades y también capacidad probada para algunas otras.

En un primer paso hay que encontrar estos gustos y habilidades, mismos que normalmente no logramos identificar pues pensamos argumentos como "todo el mundo puede hacerlo también", "no es nada especial esto que hago", "hay miles de otros con mi misma carrera".

Saber primero en dónde somos realmente buenos, debe estar seguido de saber qué es en realidad lo que queremos ser en la vida. Si usted ha seguido el patrón: soy bueno para esto, quiero en mi vida esto otro (me conozco a mi mismo) y ha emprendido en consecuencia su carrera, sus cursos, talleres yo todas sus actividades buscando alcanzar este objetivo, con amplias posibilidades usted puede ser un candidato idóneo para una empresa de su admiración.

En contraparte, si no se ha seguido este patrón de conducta y se encuentra haciendo algo que no le gusta, estudió lo que le pidieron sus padres, trabaja donde "puede" y no donde quisiera, es tiempo de hacer cambios en su vida. Pero este es tema de otro artículo.

Una vez que se ha dedicado a hacer lo que más le gusta hacer, y tiene bien definido un objetivo de empleo, entonces, no se preocupe, tarde o temprano llegará a este objetivo; un poco más tarde o un poco más temprano.

Permítanme poner un ejemplo. Imaginemos a tres chicos cuyo objetivo de vida es ser actores de una prestigiada empresa televisora; dos de ellos se metieron a clases de teatro, perfeccionaron en talleres sus habilidades histriónicas, aprovechaban cualquier reunión familiar para hacer sainetes, leían temas respecto a colegas, ambiente, costos, contratos, áreas de trabajo, etc. etc. El tercero de ellos se metió a estudiar contabilidad.

Al paso del tiempo el tercero vive trabajando en un pequeño despacho con un sueldo bajo que no se incrementará porque su patrón estima que no está dando el ancho. Por supuesto este queda descartado de sus propias aspiraciones y merece otro espacio de análisis más en el ámbito psicológico.

De los otros dos, unos de ellos termina trabajando en la empresa que esperaba y el otro sólo hace trabajos de freelance (esporádicos) en distintas empresas. ¿Dónde pudo haber quedado la diferencia si se supone que, al menos en apariencia hicieron lo mismo?

Abundemos con la historia de los dos primeros. Uno de ellos se dedicó al estudio hasta el paroxismo y se consideraba mejor en muchos aspectos que el otro. Sin embargo, este otro, además de tener también este soporte de estudios, fue y se plantó fuera de la empresa; conoció e hizo amistad con los vigilantes quienes ya lo ubicaban, se enteró de quién era la persona de contrataciones, consiguió entrevista con esta persona (fue rechazado), consiguó entrevista con un productor (este lo canalizó con otro), le recomendaron cómo preparar su entrevista, le dieron tips, cosiguió asesoría para corregir errores en su desempeño, consiguió trabajo temporal recogiendo cables de camarógrafos, y, finalmente consigue que le den un papel pequeño pero que es la base de su exitosa carrera posterior. El que se dedicó al estudio y al freelance sigue esperando que un productor "lo encuentre".

Hagamos un ligero repaso:

Uno de ellos se quedó con los sueños de "es que yo quería ser actor de esa empresa" (¿Suena familiar?).

Otro, pese a tener la preparación, se quedó en la espera de que "lo encuentren"

El último no se espero a que lo encontraran... ¡Salió a cazar la opción que realmente quería!

De manera análoga, quienes buscan empleo, deben buscar aquellas oportunidades donde tendrán más posibilidades; deberán informarse, investigar a la empresa, qué requiere, cómo se ingresa, qué tipos de perfiles requiere, hay que preparar el currículum pensando específicamente en esta empresa (gran error hacer el mismo currículum para todas las empresas).

Estas son las personas que requieren las empresas. Gente que quiere estar ahí, que sabe cómo estar ahí, que verdaderamente quieren realizar el trabajo que se hace ahí. Y por supuesto, aunque casi por regla no sucederá en las primeras veces, casi siempre terminará por suceder, siempre que la persona verdaderamente se haya puesto como objetivo a esta empresa.

Es así como se cambian lo papeles; cuando se logra la oportunidad de no ser escogido por los empleadores, sino que es uno quien se da oportunidad de escoger las empresas donde quieren laborar.

Por ello, hay que convertirse en la oportunidad de la empresa.

Saludos.

Ernesto Elizalde
Empresario.

eelizalde@estudiod3.com


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